jueves, 5 de enero de 2012

Luces de la ciudad...



Cuando el vagabundo que interpretaba siempre Charles Chaplin recorre las calles, conoce casualmente a una hermosa joven, la cual era invidente que vendia flores. A cambio de una de ellas, el vagabundo le entrega su último centavo.
Por la noche, Chaplin descansa bajo un puente junto al río, cuando llega un millonario con la intención de arrojarse al agua, atándose una piedra, para suicidarse. Cuando Chaplin se percata de sus intenciones trata de ayudarle, pero acaba cayendo él al río. El millonario también cae, aunque ambos consiguen llegar de nuevo a la orilla.


El nuevo amigo de Chaplin está borracho, y le invita a una juerga nocturna para celebrar el encuentro. Cuando le acompaña al día siguiente a su mansión, el millonario presta a Chaplin dinero para comprar todas las flores de la muchacha, y su coche para acompañarla a su casa, situada en un barrio humilde. La chica piensa que su nuevo amigo es un millonario. Chaplin regresa a la casa de su compañero de juergas, pero éste se ha recuperado, y como está sobrio no se acuerda de él. Le pide a su mayordomo que eche al vagabundo de su mansión.

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